Por amor al arte

¡OH, CAPITÁN! ¡MI CAPITÁN!

¡Oh, capitán! ¡Mi capitán!
Levántate para escuchar las campanas.
Levántate. Es por ti que izan las banderas.
Es por ti que suenan los clarines.
Son para ti estos búcaros, y esas coronas adonardas.
Es por ti que en las playas hormiguean las multitudes.

Walt Whitman

La muerte de Robin Williams me pellizcó el corazón, fue como perder una parte de la niña que fui. Una niña que creció a principios de los noventa. Seguramente mi infancia ha sido un poco más feliz gracias a Robin, a su manera de hacernos reír, a su sonrisa tierna y bondadosa. Podría hablaros de Hook, de lo mucho que me gusta esa película y que Mr. Brandon me regaló la Navidad pasada. Podría hablaros de Jumanji, de las veces que la he visto y nunca me canso. Podría hablaros de la Señora Doubtfire, o de Jack, pero hubo un antes y un después con El club de los poetas muertos.

0911fe71aa523bd7fff9939ec6c78a78--comedians-robinsCuando tenía trece/catorce años me tocó de tutora en el colegio una profesora muy jovencita, posiblemente hiciera poco que había terminado la carrera. Fue bueno para nosotros tener la visión de alguien tan joven, porque la mayoría de profesores eran de la vieja escuela y en su manera de enseñar se notaba. Un día nos llevó a la sala de audiovisuales a ver El club de los poetas muertos. Salimos de allí alucinados y garabateando en nuestras libretas Carpe Diem como sino hubiera un mañana. Quizá en ese momento no supimos apreciar la lección de vida que nos había dado al ponernos esa película. Lo positivo que fue descubrirla a nuestra edad, cuando todavía estábamos perdidos, vivíamos llenos de cambios y empezaba a dibujarse las personas que un día seríamos. Es una película que me pone la piel de gallina, que sigo disfrutando como si fuera la primera vez. Me emociona y me angustia. Es de mis preferidas.

Cuando HBO anunció que estaba preparando un documental sobre la vida de Robin Williams, tuve claro que necesitaba verlo. Sabía que no sería fácil, pero realmente lo necesitaba. La experiencia fue como esperaba: intensa y triste. Pero mereció totalmente la pena, mereció todas las sonrisas y todas lágrimas que recorrieron mis mejillas en los últimos momentos de documental.

Valerie-Velardi-and-Robin-WilliamsRobin Williams: Come inside my mind hace un recorrido por la vida de Robin, desde su niñez hasta el final de sus días. Sus inicios como actor marcados por la comedia de improvisación y su amistad con Christopher Reeve. Su éxito en la serie de televisión Mork & Mindy interpretando a un extraterrestre. Los primeros coqueteos con las drogas y el alcohol. El punto de inflexión que supuso perder a su amigo John Belushi por sobredosis. Su gran amistad con Billy Crystal, que duraría toda su vida. Sus matrimonios y la relación con sus hijos.  Su éxito en Hollywood a raíz de Good Morning, Vietman. Sus recaídas. Su genialidad y sus ganas de hacer reír a la gente. Sus últimos años. Su triste final. Dos horas de Robin para disfrutar, para recordar, para sentir, para conocer.

Días después de haber terminado de ver el documental empezaron a salir artículos en las redes y me entristecí. Leí un par de ellos, no tuve ganas para más. Uno decía que le había decepcionado un poco porque no se explicaba nada de su final, de qué le pasaba realmente, de por qué terminó de esa manera. ¿Eso era el fin del documental? Puto morbo. Robin Williams era genialidad, sonrisas y emoción, es lo que siempre nos regaló con sus interpretaciones. Es lo que nos pertenece. El resto no. Y el final es perfecto, porque un final diferente sería injusto. Yo no quiero saber más, yo quiero recordarle viendo sus películas, es lo que ser merece cualquier actor. Mucho más alguien tan querido por el público como él.

Anuncios
Vida

START, RESTART, UNDO

Iba a tirar la toalla. Las redes sociales me empiezan a chupar la energía y la desilusión hace mella. Hay tantas cosas que no entiendo, que no puedo dejar de pensar lo bonitos que fueron los inicios cuando era una ignorante. Con cuántas ganas abrí mi Miss Brandon. Cuánto me abrí en canal allí, cuánto compartí, cuánto me equivoqué, cuánto perdí. Cerré ese blog en el que tantas horas, vivencias y cariño había puesto porque estaba exhausta. También porque la soledad impuesta es difícil de llevar.

No sé vivir sin sentir en cualquier ámbito, esa sensibilidad la heredé de mi madre. No sé poner distancia y cuando todo estalla es demasiado tarde. Y duele. Un golpe seco e inesperado que es culpa mía, porque ahora sé que esto, éste mundo de letras y posts, no funciona así. El juego es otro al que yo nunca he sabido jugar. Y ahora que conozco las reglas ya no quiero aprender.

¿Quién me lo iba a decir a estas alturas? Tenía veinte años cuando abrí mi primer blog. En él escribía a modo de diario, compartía canciones y fotografías. También me animé a escribir algún relato de dudosa calidad. Los últimos años hablé de libros y citas que encontraba entre sus páginas. Nunca me cansé, nunca me dolió. No existía el postureo, ni el beneficio, ni el egocentrismo. Ha sido meterme en mundo de los blogs literarios y en poco más de tres años y medio casi tiro la toalla tres veces.

Empecé a escribir en Locked in verses porque lo necesitaba. Empecé a escribir por mí y por eso éste sigue siendo un lugar solitario, al que arropo y mimo. No lo escondo, pero tampoco lo expongo. Prefiero ir poco a poco, alejada del ruido. Quiero reinar tranquila aquí, hablar de libros, de vida y seguir haciéndolo con la libertad que lo he hecho hasta ahora.

Iba a tirar la toalla, pero elijo seguir.
Déjame reinar aquí, no te pido más…

Clásicos

DE GRIEGOS, MITOS Y EPOPEYAS

He perdido el gusto por leer. No es algo que haya descubierto ahora, llevo un par de años intentando salir del bucle sin éxito, pero hasta hace unos días no había dado con la clave para volver a sentirme llena. Esto no quiere decir que durante este tiempo no haya disfrutado de los libros que he leído, han caído en mis manos maravillas, pero… ese placer indescriptible que se siente al leer se había quedado por el camino, mientras encadenaba crisis lectoras y decepciones. He pasado semanas sin leer nada y otras que me he atiborrado a leer cualquier cosa. Hace unos días pensé que lo que necesitaba era leer algo que requiriera mi concentración y mi tiempo, algo que me costara, que no fuera sencillo, algo que me recordara porque me encanta leer sin olvidarme de quién soy. Y una tarde mientras estábamos de compras cayó en mis manos la Ilíada. Pocos días antes había visto una serie sobre la guerra de Troya y me había picado el gusanillo, hacía nueve años que no leía nada sobre el tema, lo último fue La canción de Troya de Colleen McCullough. La Ilíada era esa tabla en medio de un océano de desidia, era lo que tanto necesitaba y me agarré a ella fuerte.

No me he equivocado, leer de nuevo sobre Aquiles y Agamenón, Menelao y Helena o el gran Héctor, domador de caballos, ha despertado una parte de mí que estaba dormida, esa parte locamente enamorada de la mitología griega.

71fQdpabRJLLo mío con Grecia fue un flechazo. Fue en mi primer año de instituto, la primera vez que tenía que elegir optativas cuando ni siquiera sabía qué quería estudiar en un futuro. La lista de optativas por aquel entonces me pareció kilométrica. Elegí cultura clásica porque me daba buenas vibraciones, sin saber el temario, ni nada sobre ella y allí conocí a Jorge. Jorge era mi profe, el mejor profesor que he tenido en mi etapa estudiantil y el culpable de mi amor por Grecia. Sus clases eran maravillosas porque él también lo era, escucharle hablar me embobaba, se notaba su pasión y su entrega. Era lo que para mí es el profesor ideal, sabía mantener el interés de sus alumnos, siempre tenía una sonrisa para regalar, amaba lo que hacía y era cercano.

El siguiente año podría haber elegido otra vez cultura clásica pero no lo hice a pesar de que me chiflaba. Pensé que tenía claro lo que quería estudiar y me desvié hacía ciencias, y el segundo motivo es que no estaba claro que ese año el profesor de la asignatura fuera Jorge y no me quise arriesgar. ¿Qué pasó? Mi paso por las optativas de ciencias fue un fracaso estrepitoso, exceptuando laboratorio de biología que me gustó y aprendí un montón. Y sí, Jorge al final fue el profe de cultura clásica y me lo perdí.

Después llegó el momento de elegir Bachillerato —me pillaron todas las reformas educativas— y tuve claro que mi camino estaba en Humanidades. Filosofía y latín obligatorias, griego optativa. Latín se me atragantó de mala manera, lo mío nunca fueron los romanos y en griego volví a encontrarme con Jorge. Y si en cultura clásica fue genial en griego caí rendida. El griego clásico no me resultó fácil, pero lo disfruté muchísimo. Fue un año complicado en lo personal, mi último año viviendo con mis padres, anímicamente no estaba para echar cohetes y entrar en la clase de griego era un descanso, un remanso de paz, una hora para olvidarme de todo, aprender y reír. Tradujimos textos, leímos la Odisea, vimos obras de teatro clásico, aprendimos más sobre mitología… La semilla que había plantado en mí estudiar cultura clásica se convirtió en una planta enorme al matricularme en griego. Y aún nos quedaba el último año de instituto. Entonces nos llegó la noticia, Jorge nos dijo que se marchaba, que llevaba muchos años en ese instituto dando clase y el cuerpo le pedía un cambio. Nos dio su correo electrónico para que le escribiéramos si necesitábamos algo y se fue a Nueva York. Era una putada que nos dejara justo cuando nos tocaba el último curso, el de la selectividad y él lo sabía.

warriors-greeks

En el último curso la asignatura de griego se quedó con cinco alumnas, una de ellas era yo. La mayoría prefirieron salir en estampida al saber que Jorge no estaría. Yo me arriesgué, pensé que mi debilidad por el griego me haría disfrutar de la asignatura a pesar del profesor que llegara nuevo. No aprendí nada nuevo sobre griego. Pero no fue una perdida absoluta de tiempo, aprendí sobre embarazos, partos y leí la Ilíada. La nueva profesora era una chica de veintipico y estaba embarazada. Era de esas a las que les encanta contarte su vida, si la clase duraba una hora, se tiraba más de media hablando del embarazo, de su marido y de cosas por el estilo, mis compañeras estaban que trinaban, sobre todo, las que querían meterse en la carrera de filología clásica. Habíamos pasado de tener la clase de griego perfecta a hablar de contracciones y biberones. Lo peor vino en sus meses de baja, la profesora suplente convirtió el griego en una clase aburrida, mecánica y sin chispa, nos tiramos tres meses analizando textos sin parar. Ese año echamos demasiado de menos a Jorge y solo nos contentábamos con los correos que nos llegaban desde Nueva York.

Volver a leer la Ilíada ha traído todos estos recuerdos a mi cabeza. Recuerdos bonitos, nostálgicos, los años de estudiante que conservo en la memoria con más cariño. No podía dejar escapar este sentimiento tan mágico, así que me he montado un ciclo griego la mar de estupendo. La Ilíada solo es el principio de las lecturas que quiero hacer. Le seguirán la Odisea, Penélope y las doce criadas, La canción de Aquiles, El rescate… en fin, tengo una lista con varios títulos que me gustaría leer en lo que queda de año y hablaros poco a poco de algunos.

Seguro que llegados a este punto os preguntaréis qué fue de Jorge, si todavía sigo en contacto con él… Han pasado diecisiete años, perdí el contacto hace mucho tiempo aunque lo he buscado un montón de veces en Facebook (sin éxito), lo único que he podido averiguar es que volvió a casa y actualmente es profesor universitario. A pesar de los años le sigo recordando con muchísimo cariño. Siempre bromeando, siempre sonrisas, siempre risas. Si leyera esta entrada sé que le haría ilusión.

Canciones para el tiempo y la distancia

SOUNDTRACK | Crónica del desamor

El amor se fue volando por el balcón adonde no tuviera enemigos.

SEGUNDO MOVIMIENTO: LO DE FUERA
La ley innata (2008)

Compré La ley innata de Extremoduro cuando las cosas empezaron a ir cuesta abajo y sin frenos. Lo escuché en bucle durante dos meses. Meses de heridas que dejarían cicatrices y aprendizajes. Llevaba años escuchando a Extremoduro, pero fue en ese momento cuando la voz de Roberto Iniesta se convirtió en banda sonora, en tirita y en refugio.

Han pasado diez años y cada vez que escucho alguna de las canciones de ese disco me llega un ramalazo de aquel desamor. Fotografías en blanco y negro, olores, palabras vacías, sentimientos que despertaban por primera vez, tanto buenos como malos. La ley innata con el paso del tiempo se ha convertido en la crónica de un desamor. La crónica anunciada a bombo y platillo de un amor herido de muerte.

Irónicamente La ley innata es mi disco preferido.

New Adult, Romántica Contemporánea, Sentimental

AMOR Y OTROS DESASTRES 1.8 (Parte I)

El amor no es siempre algo repentino, puede que a veces consista en elegir una opción. Quizá el amor verdadero sea una decisión, la decisión de jugártela con alguien, de entregarte a alguien sin pensar si te va a corresponder, o si te va a hacer daño, o si es el amor de tu vida. Quizá el amor no sea algo que te ocurre, quizá sea algo que tu escoges.

AMOR Y OTROS DESASTRES (2006)

Llevaba días dándole vueltas a esta entrada, en hablar de nuevo de novela romántica, no como en Roots of my heart, pero si un poco más que hasta ahora. ¿Por qué no? Creo que a veces hay que dejar a un lado todo lo que te impide seguir adelante y hacer lo que realmente quieres, lo que realmente sientes, obviando el resto. Aquí os traigo una entrada parecida a la que hice de narrativa contemporánea pero sobre novela romántica, en la que os hablo de historias que he leído esta primera mitad de año. Me sigo pegando atracones de romántica cuando necesito escapar, así que tenía un buen puñado de historias que comentar.

9788491292067Mejor libro leído: No tengo ninguna duda, La luz que perdimos de Jill Santopolo me mantuvo pegada a sus páginas, me emocionó, me pellizcó el corazón, me erizó la piel y me dejó una resaca importante. He leído varias opiniones diciendo que el tono era demasiado melancólico, que no les gustaba la forma en que estaba contada la historia, incluso que Lucy idealizaba a Gabe y el amor que sentía por él. A mí me hizo sentir mucho, me encantó que fuese Lucy quien contara la historia y entendí perfectamente esa “idealización” que tanto se ha comentado. ¿Quién no idealiza el primer amor? ¿Es por ello menos sentido, menos importante, menos real? A mí me pareció una historia preciosa sobre el primer amor, sobre las decisiones que tomamos y sobre la vida.

39281666Mayor decepción. Decepcionarte conlleva que esperas algo, lamentablemente los últimos años no espero gran cosa de este género. Puede que suene duro, pero lo cierto es que siento que la romántica ha dado un bajón considerable. Así que podría decir que me ha decepcionado la bilogía Canciones y recuerdos de Elísabet Benavent, pero en el fondo no lo ha hecho, porque su anterior bilogía –Sofía– me gustó todavía menos. Podría decir que me está decepcionando la serie Wild seasons de Christina Lauren, pero lo cierto es que tampoco lo está haciendo, porque aunque para mi gusto no tiene el encanto de Beautiful –obviando el primer libro que no me gustó nada– no es mucho peor que otras historias que han caído en mis manos. Pero creo que en este punto voy a decir Hasta que te rindas de Victoria Vílchez. Victoria es una autora que hace tiempo que no leía y que normalmente me entretiene, cuando publicó su última novela me llamó la atención y me lancé a por ella. Dos estrellas le puse en Goodreads, creo que no hace falta comentar mucho más. 

40029775Mejor secuela: Al destino le gustan los valientes de Altea Morgan. Nunca había leído a esta autora y me sorprendió gratamente con su bilogía Tokio. Creo que el mayor incentivo es que gran parte de la historia está ambientada en Japón y que el protagonista masculino es de allí. Solo por eso ya tiene un punto un poco diferente y es de agradecer ver algo nuevo bajo el sol. La historia de Lucía y Akira es dulce, sentida, adictiva y muy bonita. Un romance New Adult donde vemos el choque de culturas y que cuando de amor se trata no hay barrera infranqueable.

40011307Libro que me ha sorprendido: En este punto podría poner la bilogía Tokio, como os acabo de comentar, pero voy a deciros una novela que descubrí de chiripa. Estaba buscando una novela en Amazon y en sugerencias me salió Querido plan B, una novela autopublicada de una desconocida –para mí– Becca Devereux y como ya es conocida mi vena kamikaze me tiré a la piscina de cabeza y disfruté como una enana. No, no es nada nuevo, pero fue como ver una comedia romántica de esas que tanto me chiflan, ese tipo de películas que te hacen reír, emocionarte y terminar con una sonrisa en la cara. Solo tengo un pequeñín “pero” y es que me encontré algunos fallos ortográficos, nada para llevarse las manos a la cabeza, pero los hay. Por lo que pude investigar es la primera novela de la autora, y poco más pude sacar en claro porque no tiene redes sociales, al final del libro dice ella misma que no le gustan y me parece de ser una valiente con lo difícil que es llegar a los lectores y con la herramienta tan poderosa que proporciona las redes sociales si las sabes utilizar como es debido. Está preparando una historia sobre un personaje secundario y yo estoy deseando leerla, si es la mitad de divertida que ésta habrá merecido la pena totalmente.

40768479Novedad que no he leído todavía: El chico que nunca llamó de Rosie Walsh la tengo en el punto de mira desde que la vi en novedades hace tres meses. Si todavía no la he leído es porque la está leyendo hasta el tato y es algo que me agobia. Ver valoraciones por todas partes: buenas, malas, regulares… Me desinfla. Pero estoy convencida de que la leeré antes de que termine el año, porque por la sinopsis parece que es algo diferente y creo que me puede gustar. (Sarah conoce a Eddie, se enamora perdidamente y pasan juntos siete días maravillosos. Ella está convencida de que lo que hay entre ambos es amor de verdad, nunca ha estado tan segura de algo. Así que cuando Eddie le dice que debe marcharse unos días y promete llamarla desde el aeropuerto, Sarah no duda de que lo hará. Pero Eddie no llama ese día. Ni el siguiente. Ni el otro. Los amigos le aconsejan que lo olvide como él ha hecho y que siga adelante. Sin embargo, está convencida de que ha tenido que pasarle algo que explique su desaparición. Y cuando decide buscarlo, abre sin saberlo una puerta cerrada desde hace mucho tiempo). Toco madera para que no sea un chasco.

9788491708896Personaje favorito: De las historias que he leído estos meses me han gustado mucho Amelia y Einar de Hasta que el mundo vuelva a creer en la magia de Cherry Chic, no eran unos personajes desconocidos para mí porque este libro forma parte de una serie sobre la familia León, así que ya los conocía a ambos y Amelia me conquistó desde el minuto uno con su dulzura, su generosidad y esa manera tan pura de entender la vida. Einar es que es imposible que no te guste, porque es todo corazón y siempre hace sonreír. Pero me voy a quedar con Nadina de Nadina o la atracción del vacío de Marisa Sicilia. Hablar de Amelia, Einar o cualquier otro personaje sería lo fácil, porque son personajes que te llegan sin pestañear, que te caen bien al instante, pero Nadina es otro cantar. Nadina es un personaje complejo, lleno de matices, con una vida dura, con una personalidad atrayente y, a ratos, inalcanzable. Nadina es un salto al vacío. Un personaje muy Marisa Sicilia, si habéis leído algo de la autora seguro que sabéis a que me refiero.

40594821Nueva autora favorita: Decir que es mi nueva autora favorita de romántica es apuntar muy alto, pero si tengo que elegir a una que me ha convencido es Claire Contreras. Sus historias no tienen nada que no hayamos leído, pero creo que dentro de “lo de siempre” esta autora escribe historias que se leen con gusto, que no te hacen arrugar el morro con machotes de medio pelo o dramas gratuitos –Hola, Brittainy C. Cherry– y que te dejan satisfecha. Phoebe está publicando su trilogía Corazones, en poco más de dos meses ha publicado los dos primeros libros y el tercero sale a la venta en septiembre.

Libro que me hizo llorar: La luz que perdimos de Jill Santopolo. No me voy enrollar mucho más sobre esta historia, tenéis la reseña en el blog y os la recomiendo de nuevo.

Libro que me hizo feliz: De nuevo me repito porque la historia que me dejó con una sonrisa en la cara y que me hizo irme a dormir con el corazón contento fue Querido plan B de Becca Devereux.

3796Lanzamiento más esperado de la segunda mitad del año: Hay un par de libros que me apetece leer y ambos salen en septiembre. El primero es Ni todas las mujeres quieren flores ni todos los héroes llevan capa de Irene Hall. A Irene la conocí hace unos años cuando autopublicó su trilogía Veneno, posteriormente la publicó el sello Zafiro y parece que por fin la editorial apuesta por sacar en papel un nuevo trabajo suyo con Esencia. Por la portada y la sinopsis tiene pinta de ser una historia divertida y nada que ver con lo anterior que ha escrito. Y el segundo libro que me hace ojitos es La mirada de la ausencia de Ana Iturgaiz. Hace mucho, mucho tiempo que no leo nada de Ana y además de que la portada es preciosa y elegante, la historia tiene una pinta estupenda.

51hinvT5mlLLibro que quiero leer antes de que termine el año: Hace unos días en las ofertas de El Corte Inglés compré Páginas de viaje de Paullina Simons, es la única historia traducida al español que me falta por leer de la maravillosa Paullina. Es bastante gordote y me frenan los comentarios tan dispares que ha cosechado desde su publicación, así que posiblemente lo lea en otoño para compartirlo con el placer de beber algo calentito y taparme los pinreles con una manta mullidita.

Como esta entrada no podía terminar de otra manera os dejo una canción que habla de amor, que sigo escuchando en bucle y nunca me cansa a pesar de que ya tiene unos años y que es perfecta como banda sonora para cualquier historia (de amor) bonita.

Sentimental

LOS PUENTES DE MADISON COUNTY | Robert James Waller

En un universo de ambigüedades, este tipo de certidumbre llega una sola vez, y nunca más, no importa cuántas vidas le toque a uno vivir.

Un sábado por la tarde como otro cualquiera. Uno de esos sábados que estás en casa porque no deja de llover y hace un frío que pela. Una de esas tardes de otoño que disfrutas con un libro entre las manos y una manta sobre las piernas. Era esa clase de sábado el día que encendí la tele y estaban dando Los puentes de Madison, estaba ya empezada, pero me bastaron cuatro minutos para romperme. Jamás me había pasado algo así, explotar en un montón de sentimientos con una sola escena, sin saber el contexto, la historia, absolutamente nada de lo que habían vivido esos personajes hasta llegar a ese momento, a ese coche en el que Meryl Streep, contenida, llena de dolor, ve como Clint Eastwood se aleja de ella, mientras la lluvia golpea el parabrisas. Un dolor casi físico en una escena que es pura belleza, que te estruja y te retuerce. Necesitaba saber qué les había pasado hasta llegar a esa situación, qué personaje era Meryl, qué personaje era Clint y cuál era su historia.
El resto fueron casualidades bonitas, vino todo a pedir de boca, encontré el libro en una edición de 1995 completamente nueva, como si acabara de salir de la imprenta. Uno de esos tesoros que, a veces, encuentras en las Re-Reads y lo sentí como una señal, como si el libro desde su escondite –estaba muy escondido– me gritara “Llévame, te voy a gustar”.

Llegados a este punto os tengo que confesar que nunca me había llamado la atención este libro. De hecho, ni siquiera sabía que existía hasta hace cosa de cinco o seis años, cuando empecé a empaparme de novela romántica y sus diferentes subgéneros. Hasta ese momento, pensaba que era solo una película, que no estaba basada en ningún libro. Y lo cierto es que tampoco había tenido ocasión ni curiosidad por verla, la conocía, por supuesto, supongo que como todo el mundo, pero ahí me quedaba.

La historia de Francesca y Robert pone la piel de gallina por lo sencilla, natural y significativa que es. Es de esas historias de amor que te dan un pellizco en el corazón, no solo por preciosa, sino también por lo mucho que te hace reflexionar.

Robert Kincaid es un fotógrafo que viaja hasta Iowa para hacer un reportaje de National Geographic sobre los puentes cubiertos de Madison County. Encuentra los seis primeros puentes sin ningún tipo de problema pero el séptimo, Roseman Bridge, se le resiste. Decide pedir indicaciones a algún lugareño y así es como acaba parado frente a la granja de Francesca Johnson. Francesca en ese momento se encuentra sola en casa, su marido y  sus dos hijos se han marchado unos días a la feria del Estado, y cuando aparece Robert en su granja no puede evitar sentir curiosidad. La conexión que tienen se palpa desde el primer encuentro. Robert es un enamorado de su trabajo, una persona bohemia, vital, llena de historias que contar y experiencias que compartir. Francesca, en cambio, dejó su Nápoles natal cuando conoció a Richard, se casó con él sin estar enamorada, y se trasladó a Madison County después de la guerra. Conocer a Robert le hace ver con más claridad que nunca que sus sueños, sus inquietudes y todo aquello que anhelaba de la vida había quedado olvidado, en un segundo plano, engullido por la rutina, la falta de pasión y sus responsabilidades.

Sólo cuatro días juntos, sólo cuatro días les bastarán para enamorarse locamente. Un amor forjado en muy poco tiempo, pero que durará toda la vida. Un amor que emociona, que pellizca, que hace sonreír y también llorar. Un amor dulce y eterno. Un amor inolvidable entre dos personas que pensaban que ya lo habían vivido todo, uno de esos amores que, con suerte, llegan una vez en la vida y lo iluminan todo.
lospuentesdemadison

Le gustaba tanto sentirlo cerca. Quería que eso durara eternamente. Más viejas canciones, más baile, y más veces su cuerpo contra el de él. Volvía a ser mujer. Otra vez había un lugar para bailar. Lentamente pero sin vacilaciones. Francesca volvía a casa, en donde nunca había estado.

Lo que más me ha emocionado sin duda ha sido el Prólogo del autor, dónde nos cuenta que es una historia real. Michael y Carolyn –los hijos de Francesca– contactaron con él para pedirle que escribiera su historia, proporcionándole todo el material que tenían a su disposición. Los cuadernos de Francesca, los ensayos fotográficos de Robert, las charlas recorriendo Madison County, las investigaciones en Ohio para saber más de Robert… Y esa última Postdata. Una Postdata final con la que ya no pude contener las lágrimas.

Esta vez no hay canción que valga por mucho que me guste ponerle música a las palabras. Creo que es de justicia que veáis la escena que me llevó a esta historia, que os emocionéis con estos cuatro minutos de sentimiento puro. Y que si os rompe como lo hizo conmigo, os apuntéis la historia de Francesca para futuras lecturas si todavía no la conocéis. Sería bonito, sería especial.

Narrativa contemporánea

HISTORIAS PARA GUARDAR 1.8 (Parte I)

Llegamos a junio y como el año pasado por estas fechas hago balance de lo leído. Mi reto para el 2018 en Goodreads es leer 50 libros, una cifra mucho inferior a la de los últimos años, pero tiene su por qué. En realidad mi reto personal es llegar al día 31 de diciembre habiendo leído 50 libros que no entren dentro de la novela romántica. Desde fuera supongo que puede parecer un reto absurdo, pero los últimos siete años he leído mucho de ese género y aunque me encanta, me da mucha pena haber dejado de lado otra clase de historias. Libros que compré hace diez años que todavía no he leído, títulos que apuntaba en cualquier trocito de papel que tuviera a mano… El año pasado ya rescaté alguna de esas historias y el resultado no pudo haber sido más satisfactorio. Nada se opone a la noche, La ridícula idea de no volver a verte, Juliet desnuda, El corazón helado y Nada fueron libros que taché de una de esas listas de antaño y, en su mayoría, se han convertido en libros de mi vida. A veces pienso sino debería desempolvar las reseñas que hice en su momento y publicarlas aquí. A veces pienso que tendría sentido.

Hoy os traigo esa clase de historias, un resumen de las mejores novelas que he leído de Narrativa contemporánea. Mi idea es publicar a finales de año la Parte II y mi resumen anual donde hablaré de todos los géneros, de todo lo bueno que me llevo conmigo.

9788498416787Empiezo hablando de Alejandro Palomas y su Agua cerrada. No había leído nada del autor, conocía su obra pero no terminaba de animarme. Quizá porque veía sus libros por todas partes y eso a veces me satura un poco. Una tarde en la biblioteca encontré Agua cerrada, un libro de Palomas que desconocía y me lo llevé. Fue una sorpresa, no tanto por la historia como por la manera de narrar. Flipé. No tengo otra manera de describir la sensación que me dejó al terminar. Nunca me había pasado, pero lo que me motivaba a seguir leyendo era eso, su forma de contarme una historia que en palabras de otro narrador posiblemente hubiera sido una más, sin nada especial. No os sorprenderá si os digo que ya tengo otra historia suya en la recámara.

9788417088125Siguiendo por orden de lectura, a finales de febrero cayó en mis manos Mejor la ausencia de Edurne Portela y no os miento si digo que no esperaba nada de esta historia. Había visto muy buenas críticas, pero me daba mucho respeto enfrentarme a su lectura por los temas que trata (los años 80-90, conflicto vasco, violencia, droga, maltrato…). Cuando digo que no esperaba nada es que no estaba convencida de si sería de mi agrado, de si lograría terminarla. Que tontos somos poniéndonos barreras sin darnos cuenta. ¿Os digo lo que pasó? Leí la primera página y ya no pude parar, la historia de Amaia me absorbió totalmente, hasta el punto de comer con el libro abierto a mi lado porque no quería desperdiciar ningún minuto. Cuatro meses después sigo pensando en ella y en Anibal. Solo os digo eso.

critica-libro-llamame-por-tu-nombre-andre-aciman-1Después llegó el flechazo, un sábado por la tarde en una librería vi Llámame por tu nombre de André Aciman, un libro que había salido en español hacía años y había pasado un poco sin pena ni gloria. Este año lo reeditaban para aprovechar el éxito de la película, claro. Pocos días antes había visto el trailer y no pude evitar llevármelo. Hay días que todavía me parece estar viendo a Elio tumbado en unas sábanas blancas revueltas susurrando a Oliver “Elio, Elio, Elio…”. El libro es maravilloso, la película es preciosa y la banda sonora una delicia. Hace muy poquito reeditaron otra novela del autor Ocho noches blancas que me regaló Mr. Brandon en Sant Jordi.

9788490663196Mucha gente compara Mejor la ausencia con Patria de Fernando Aramburu, en lo que llevamos de año he tenido la suerte de leer los dos y… Sí, ambos tratan el conflicto vasco a través de pequeñas historias. Edurne Portela se centra en una familia, la de Amaia. Fernando Aramburu en dos, la de Miren y la de Bittori. Para mí ese es el único punto que tienen en común, porque el enfoque, el tipo de historia y el fondo es completamente distinto. Leí Patria con Lidia y eso hizo que disfrutara mucho más de lo que Aramburu me contaba. Es un libro que nunca me había planteado leer, a pesar de que la mayoría de críticas eran bastante buenas, me animé por la compañía y creo que ambas caímos en las garras de Aramburu cuando supimos que Patria era una historia de personajes. Me quedo con la espinita de que el final me hizo arrugar un poco el morro, porque me resultó poco creíble y demasiado complaciente, pero el balance general es muy, muy positivo, por eso está en esta lista.

1e8ea75ee5b8b01b0e40ed836a2a2a99Luego llegó Charlotte de David Foenkinos, la que abrió el camino a este Locked in verses (si no la habéis leído, la primera reseña es suya). Me gustó muchísimo conocer a Charlotte Salomon, una pintora injustamente olvidada y que Foenkinos, en este pequeño libro contado de manera muy peculiar, nos ofrece en bandeja. ¿Recordais lo que os he dicho de Agua cerrada y Alejandro Palomas? Pues con este libro me pasó lo contrario, la historia me pareció super interesante, pero la manera que eligió el autor para contarla no me terminó de convencer. Es original, es bonita, no lo niego, pero me quedé con la sensación de que podría haber contado más, que nos dejaba con la miel en los labios, cosa que como ya comenté en la reseña no es del todo mala, así sacamos al Sherlock que tenemos dentro. Pero siento que podría haber sido un libro tan especial, siento que Charlotte se merecía tanto… que me temo que siempre me va a parecer poco

RH30378¿Qué os puedo decir de Yo te quise más que no os dijera en su momento? Poca cosa, la verdad. Creo que cada día que pasa me gusta más, cada día me acuerdo de Ben, de Hank y de Ruth. A veces pienso que no los olvidaré jamás, otras que debería volver a leer a Tom Spanbauer y enamorarme de más personajes suyos. Sí, posiblemente sea eso, que me enamoré de Ben. De ese Ben a pecho abierto, con todo lo bueno y lo malo, todos esos errores que cometió durante su vida. Los besos que dio, las personas que amó, las que perdió, las que le olvidaron. Es la mejor historia que he leído en esta primera mitad del 2018. Es uno de esos libros que siempre estarán ahí, de los que me hartaré de recomendar, de los que recordaré con cariño, de los que serán refugio y casa cuando lo necesite. Spanbauer define su literatura como escritura peligrosa. Llámala como quieras, ¡bendita escritura la tuya!

9788498384666Poco después de leer Yo te quise más, me puse con una novelita corta del ganador del Premio Pulitzer de este año, Andrew Sean Greer (la novela que ha ganado el premio todavía no está disponible en español). Historia de un matrimonio fue un caramelo, uno de esos que encuentras buceando entre las publicaciones de hace años. Cuando algo así pasa ¿no os sentís como si hubierais encontrado un tesoro? Me gustó mucho la historia, los temas que se plantean a lo largo de la misma: si conocemos tanto como pensamos a nuestro compañero/a de vida, el juicio de los Rosenberg, la segregación racial… Tengo curiosidad de leer la novela que ha ganado el Pulitzer.

9788433973023Y acabo este resumen de mejores lecturas (no románticas) del semestre con La buena letra de Rafael Chirbes. Me sorprendió muchísimo por lo sencilla que me pareció su lectura. Lo empecé una noche con un ojillo medio cerrado (no puedo ir a dormir sin leer aunque sea una página) y me leí medio libro. Es cortito, pero tuve que parar, porque lo hubiera leído del tirón y casi sin pestañear. ¡Qué maravilla! Me gustó la historia, me gustó la manera de contarla, me gustó la sensación final. Me gustó todo. Lo único que no me gusta es haber tardado tanto en descubrir a Chirbes, y eso que hacía años que veía su nombre por todas partes.

Poniendo aquí todas estas historias me doy cuenta de que mis lecturas de este año están siendo geniales. Estoy leyendo bastante cómic y manga (Yona me tiene enamorada, pero de esto os hablaré otro día), también mucha novela romántica (me encanta para evadirme y relajarme) y estoy consiguiendo mi propósito, seguir descubriendo autoras y autores que hace años se me quedaron en el tintero. ¡Seguimos!