New Adult, Romántica Contemporánea, Sentimental

AMOR Y OTROS DESASTRES 1.8 (Parte I)

El amor no es siempre algo repentino, puede que a veces consista en elegir una opción. Quizá el amor verdadero sea una decisión, la decisión de jugártela con alguien, de entregarte a alguien sin pensar si te va a corresponder, o si te va a hacer daño, o si es el amor de tu vida. Quizá el amor no sea algo que te ocurre, quizá sea algo que tu escoges.

AMOR Y OTROS DESASTRES (2006)

Llevaba días dándole vueltas a esta entrada, en hablar de nuevo de novela romántica, no como en Roots of my heart, pero si un poco más que hasta ahora. ¿Por qué no? Creo que a veces hay que dejar a un lado todo lo que te impide seguir adelante y hacer lo que realmente quieres, lo que realmente sientes, obviando el resto. Aquí os traigo una entrada parecida a la que hice de narrativa contemporánea pero sobre novela romántica, en la que os hablo de historias que he leído esta primera mitad de año. Me sigo pegando atracones de romántica cuando necesito escapar, así que tenía un buen puñado de historias que comentar.

9788491292067Mejor libro leído: No tengo ninguna duda, La luz que perdimos de Jill Santopolo me mantuvo pegada a sus páginas, me emocionó, me pellizcó el corazón, me erizó la piel y me dejó una resaca importante. He leído varias opiniones diciendo que el tono era demasiado melancólico, que no les gustaba la forma en que estaba contada la historia, incluso que Lucy idealizaba a Gabe y el amor que sentía por él. A mí me hizo sentir mucho, me encantó que fuese Lucy quien contara la historia y entendí perfectamente esa “idealización” que tanto se ha comentado. ¿Quién no idealiza el primer amor? ¿Es por ello menos sentido, menos importante, menos real? A mí me pareció una historia preciosa sobre el primer amor, sobre las decisiones que tomamos y sobre la vida.

39281666Mayor decepción. Decepcionarte conlleva que esperas algo, lamentablemente los últimos años no espero gran cosa de este género. Puede que suene duro, pero lo cierto es que siento que la romántica ha dado un bajón considerable. Así que podría decir que me ha decepcionado la bilogía Canciones y recuerdos de Elísabet Benavent, pero en el fondo no lo ha hecho, porque su anterior bilogía –Sofía– me gustó todavía menos. Podría decir que me está decepcionando la serie Wild seasons de Christina Lauren, pero lo cierto es que tampoco lo está haciendo, porque aunque para mi gusto no tiene el encanto de Beautiful –obviando el primer libro que no me gustó nada– no es mucho peor que otras historias que han caído en mis manos. Pero creo que en este punto voy a decir Hasta que te rindas de Victoria Vílchez. Victoria es una autora que hace tiempo que no leía y que normalmente me entretiene, cuando publicó su última novela me llamó la atención y me lancé a por ella. Dos estrellas le puse en Goodreads, creo que no hace falta comentar mucho más. 

40029775Mejor secuela: Al destino le gustan los valientes de Altea Morgan. Nunca había leído a esta autora y me sorprendió gratamente con su bilogía Tokio. Creo que el mayor incentivo es que gran parte de la historia está ambientada en Japón y que el protagonista masculino es de allí. Solo por eso ya tiene un punto un poco diferente y es de agradecer ver algo nuevo bajo el sol. La historia de Lucía y Akira es dulce, sentida, adictiva y muy bonita. Un romance New Adult donde vemos el choque de culturas y que cuando de amor se trata no hay barrera infranqueable.

40011307Libro que me ha sorprendido: En este punto podría poner la bilogía Tokio, como os acabo de comentar, pero voy a deciros una novela que descubrí de chiripa. Estaba buscando una novela en Amazon y en sugerencias me salió Querido plan B, una novela autopublicada de una desconocida –para mí– Becca Devereux y como ya es conocida mi vena kamikaze me tiré a la piscina de cabeza y disfruté como una enana. No, no es nada nuevo, pero fue como ver una comedia romántica de esas que tanto me chiflan, ese tipo de películas que te hacen reír, emocionarte y terminar con una sonrisa en la cara. Solo tengo un pequeñín “pero” y es que me encontré algunos fallos ortográficos, nada para llevarse las manos a la cabeza, pero los hay. Por lo que pude investigar es la primera novela de la autora, y poco más pude sacar en claro porque no tiene redes sociales, al final del libro dice ella misma que no le gustan y me parece de ser una valiente con lo difícil que es llegar a los lectores y con la herramienta tan poderosa que proporciona las redes sociales si las sabes utilizar como es debido. Está preparando una historia sobre un personaje secundario y yo estoy deseando leerla, si es la mitad de divertida que ésta habrá merecido la pena totalmente.

40768479Novedad que no he leído todavía: El chico que nunca llamó de Rosie Walsh la tengo en el punto de mira desde que la vi en novedades hace tres meses. Si todavía no la he leído es porque la está leyendo hasta el tato y es algo que me agobia. Ver valoraciones por todas partes: buenas, malas, regulares… Me desinfla. Pero estoy convencida de que la leeré antes de que termine el año, porque por la sinopsis parece que es algo diferente y creo que me puede gustar. (Sarah conoce a Eddie, se enamora perdidamente y pasan juntos siete días maravillosos. Ella está convencida de que lo que hay entre ambos es amor de verdad, nunca ha estado tan segura de algo. Así que cuando Eddie le dice que debe marcharse unos días y promete llamarla desde el aeropuerto, Sarah no duda de que lo hará. Pero Eddie no llama ese día. Ni el siguiente. Ni el otro. Los amigos le aconsejan que lo olvide como él ha hecho y que siga adelante. Sin embargo, está convencida de que ha tenido que pasarle algo que explique su desaparición. Y cuando decide buscarlo, abre sin saberlo una puerta cerrada desde hace mucho tiempo). Toco madera para que no sea un chasco.

9788491708896Personaje favorito: De las historias que he leído estos meses me han gustado mucho Amelia y Einar de Hasta que el mundo vuelva a creer en la magia de Cherry Chic, no eran unos personajes desconocidos para mí porque este libro forma parte de una serie sobre la familia León, así que ya los conocía a ambos y Amelia me conquistó desde el minuto uno con su dulzura, su generosidad y esa manera tan pura de entender la vida. Einar es que es imposible que no te guste, porque es todo corazón y siempre hace sonreír. Pero me voy a quedar con Nadina de Nadina o la atracción del vacío de Marisa Sicilia. Hablar de Amelia, Einar o cualquier otro personaje sería lo fácil, porque son personajes que te llegan sin pestañear, que te caen bien al instante, pero Nadina es otro cantar. Nadina es un personaje complejo, lleno de matices, con una vida dura, con una personalidad atrayente y, a ratos, inalcanzable. Nadina es un salto al vacío. Un personaje muy Marisa Sicilia, si habéis leído algo de la autora seguro que sabéis a que me refiero.

40594821Nueva autora favorita: Decir que es mi nueva autora favorita de romántica es apuntar muy alto, pero si tengo que elegir a una que me ha convencido es Claire Contreras. Sus historias no tienen nada que no hayamos leído, pero creo que dentro de “lo de siempre” esta autora escribe historias que se leen con gusto, que no te hacen arrugar el morro con machotes de medio pelo o dramas gratuitos –Hola, Brittainy C. Cherry– y que te dejan satisfecha. Phoebe está publicando su trilogía Corazones, en poco más de dos meses ha publicado los dos primeros libros y el tercero sale a la venta en septiembre.

Libro que me hizo llorar: La luz que perdimos de Jill Santopolo. No me voy enrollar mucho más sobre esta historia, tenéis la reseña en el blog y os la recomiendo de nuevo.

Libro que me hizo feliz: De nuevo me repito porque la historia que me dejó con una sonrisa en la cara y que me hizo irme a dormir con el corazón contento fue Querido plan B de Becca Devereux.

3796Lanzamiento más esperado de la segunda mitad del año: Hay un par de libros que me apetece leer y ambos salen en septiembre. El primero es Ni todas las mujeres quieren flores ni todos los héroes llevan capa de Irene Hall. A Irene la conocí hace unos años cuando autopublicó su trilogía Veneno, posteriormente la publicó el sello Zafiro y parece que por fin la editorial apuesta por sacar en papel un nuevo trabajo suyo con Esencia. Por la portada y la sinopsis tiene pinta de ser una historia divertida y nada que ver con lo anterior que ha escrito. Y el segundo libro que me hace ojitos es La mirada de la ausencia de Ana Iturgaiz. Hace mucho, mucho tiempo que no leo nada de Ana y además de que la portada es preciosa y elegante, la historia tiene una pinta estupenda.

51hinvT5mlLLibro que quiero leer antes de que termine el año: Hace unos días en las ofertas de El Corte Inglés compré Páginas de viaje de Paullina Simons, es la única historia traducida al español que me falta por leer de la maravillosa Paullina. Es bastante gordote y me frenan los comentarios tan dispares que ha cosechado desde su publicación, así que posiblemente lo lea en otoño para compartirlo con el placer de beber algo calentito y taparme los pinreles con una manta mullidita.

Como esta entrada no podía terminar de otra manera os dejo una canción que habla de amor, que sigo escuchando en bucle y nunca me cansa a pesar de que ya tiene unos años y que es perfecta como banda sonora para cualquier historia (de amor) bonita.

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Sentimental

LOS PUENTES DE MADISON COUNTY | Robert James Waller

En un universo de ambigüedades, este tipo de certidumbre llega una sola vez, y nunca más, no importa cuántas vidas le toque a uno vivir.

Un sábado por la tarde como otro cualquiera. Uno de esos sábados que estás en casa porque no deja de llover y hace un frío que pela. Una de esas tardes de otoño que disfrutas con un libro entre las manos y una manta sobre las piernas. Era esa clase de sábado el día que encendí la tele y estaban dando Los puentes de Madison, estaba ya empezada, pero me bastaron cuatro minutos para romperme. Jamás me había pasado algo así, explotar en un montón de sentimientos con una sola escena, sin saber el contexto, la historia, absolutamente nada de lo que habían vivido esos personajes hasta llegar a ese momento, a ese coche en el que Meryl Streep, contenida, llena de dolor, ve como Clint Eastwood se aleja de ella, mientras la lluvia golpea el parabrisas. Un dolor casi físico en una escena que es pura belleza, que te estruja y te retuerce. Necesitaba saber qué les había pasado hasta llegar a esa situación, qué personaje era Meryl, qué personaje era Clint y cuál era su historia.
El resto fueron casualidades bonitas, vino todo a pedir de boca, encontré el libro en una edición de 1995 completamente nueva, como si acabara de salir de la imprenta. Uno de esos tesoros que, a veces, encuentras en las Re-Reads y lo sentí como una señal, como si el libro desde su escondite –estaba muy escondido– me gritara “Llévame, te voy a gustar”.

Llegados a este punto os tengo que confesar que nunca me había llamado la atención este libro. De hecho, ni siquiera sabía que existía hasta hace cosa de cinco o seis años, cuando empecé a empaparme de novela romántica y sus diferentes subgéneros. Hasta ese momento, pensaba que era solo una película, que no estaba basada en ningún libro. Y lo cierto es que tampoco había tenido ocasión ni curiosidad por verla, la conocía, por supuesto, supongo que como todo el mundo, pero ahí me quedaba.

La historia de Francesca y Robert pone la piel de gallina por lo sencilla, natural y significativa que es. Es de esas historias de amor que te dan un pellizco en el corazón, no solo por preciosa, sino también por lo mucho que te hace reflexionar.

Robert Kincaid es un fotógrafo que viaja hasta Iowa para hacer un reportaje de National Geographic sobre los puentes cubiertos de Madison County. Encuentra los seis primeros puentes sin ningún tipo de problema pero el séptimo, Roseman Bridge, se le resiste. Decide pedir indicaciones a algún lugareño y así es como acaba parado frente a la granja de Francesca Johnson. Francesca en ese momento se encuentra sola en casa, su marido y  sus dos hijos se han marchado unos días a la feria del Estado, y cuando aparece Robert en su granja no puede evitar sentir curiosidad. La conexión que tienen se palpa desde el primer encuentro. Robert es un enamorado de su trabajo, una persona bohemia, vital, llena de historias que contar y experiencias que compartir. Francesca, en cambio, dejó su Nápoles natal cuando conoció a Richard, se casó con él sin estar enamorada, y se trasladó a Madison County después de la guerra. Conocer a Robert le hace ver con más claridad que nunca que sus sueños, sus inquietudes y todo aquello que anhelaba de la vida había quedado olvidado, en un segundo plano, engullido por la rutina, la falta de pasión y sus responsabilidades.

Sólo cuatro días juntos, sólo cuatro días les bastarán para enamorarse locamente. Un amor forjado en muy poco tiempo, pero que durará toda la vida. Un amor que emociona, que pellizca, que hace sonreír y también llorar. Un amor dulce y eterno. Un amor inolvidable entre dos personas que pensaban que ya lo habían vivido todo, uno de esos amores que, con suerte, llegan una vez en la vida y lo iluminan todo.
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Le gustaba tanto sentirlo cerca. Quería que eso durara eternamente. Más viejas canciones, más baile, y más veces su cuerpo contra el de él. Volvía a ser mujer. Otra vez había un lugar para bailar. Lentamente pero sin vacilaciones. Francesca volvía a casa, en donde nunca había estado.

Lo que más me ha emocionado sin duda ha sido el Prólogo del autor, dónde nos cuenta que es una historia real. Michael y Carolyn –los hijos de Francesca– contactaron con él para pedirle que escribiera su historia, proporcionándole todo el material que tenían a su disposición. Los cuadernos de Francesca, los ensayos fotográficos de Robert, las charlas recorriendo Madison County, las investigaciones en Ohio para saber más de Robert… Y esa última Postdata. Una Postdata final con la que ya no pude contener las lágrimas.

Esta vez no hay canción que valga por mucho que me guste ponerle música a las palabras. Creo que es de justicia que veáis la escena que me llevó a esta historia, que os emocionéis con estos cuatro minutos de sentimiento puro. Y que si os rompe como lo hizo conmigo, os apuntéis la historia de Francesca para futuras lecturas si todavía no la conocéis. Sería bonito, sería especial.

Sentimental

LA LUZ QUE PERDIMOS | Jill Santopolo

Es lo que tiene el amor. Que nos hace sentir infinitos e invencibles, como si el mundo entero estuviera a nuestra disposición, abierto ante nosotros, como si pudiéramos conseguir lo que nos propusiéramos y cada día estuviera lleno de maravillas.

Creo firmemente que los libros que te hacen sentir cualquier tipo de emoción son lo que al final se quedan contigo y, en ocasiones, acaban formando parte de esa pequeña lista de libros de tu vida. Desde hace unos años ese es mi baremo para valorar un libro: sentir. Si una historia me hace sentir ya me tiene casi ganada.

Con La luz que perdimos tuve un flechazo, fue leer la sinopsis y saber que me iba a gustar. Es algo que hace tiempo que me pasa muy poco con la novela romántica, de un tiempo a esta parte siento más desencanto que otra cosa con este tipo de historias. Pero me gusta guiarme por mis flechazos —en prácticamente todos los aspectos de mi vida—, seguir al corazón pienso que es bueno, porque aunque te equivoques al final te llenará la paz. Y esta vez tampoco me equivoqué con mi flechazo lector, porque la historia de Lucy y Gabe es de las que te dejan un vacío dentro. Una historia tan real que duele, tan sentida que traspasa el papel, tan triste y tan cercana que es demasiado fácil tocarla con la yema de los dedos. Este tipo de historias son las que me llegan, las que siento tangibles. La purpurina y los unicornios me temo que no están hechos para mí.

Gabe y Lucy se conocen en la Universidad de Columbia en un seminario sobre Shakespeare el 11 de septiembre del 2001, el día de los atentados de Nueva York. Ese mismo día surge la chispa entre ellos y tiempo después inician una relación. Una relación que Lucy pronto asume que tiene fecha de caducidad porque el sueño profesional de Gabe es irse al extranjero como fotógrafo. Una oportunidad para ir a Irak separará el camino de Gabe del de Lucy. Sus vidas tomarán rumbos diferentes, pero seguirán unidos por un amor imperecedero, loco, desgarrador y único. A pesar del paso de los años y de los kilómetros, nunca dejarán de pensar el uno en el otro, ni de quererse, ni de echarse de menos. Ni de cuestionarse si tomaron las decisiones adecuadas en el pasado.

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Una historia de despedidas y reencuentros, de añoranza y de sueños. Una historia que sin poder evitarlo hace pensar en lo importantes que son las pequeñas decisiones que tomamos y que poco a poco, sin darnos cuenta, modifican nuestra vida. ¿Qué hubiera pasado sí…? Es la pregunta que planea sobre la historia de Gabe y Lucy.  Lucy sentía que Gabe no sería del todo feliz mientras siguiera en Nueva York, que debería marcharse para sentirse realizado y pleno aunque a ella se le partiera el corazón. ¿Pero realmente Gabe será feliz sin Lucy?

La luz que perdimos no siento que sea una historia perfecta, pero a mí ha logrado tocarme el corazón y tenerla dando vueltas en mi cabeza constantemente. Leí las últimas páginas con un nudo en la garganta y con la necesidad de sentarme delante del teclado, como hacía meses que no me pasaba. Supongo que es demasiado fácil ponerse en la piel de Lucy, porque ella es la narradora durante toda la historia. Cada momento, cada sentimiento, cada lágrima, cada carcajada. Cada acierto, cada error. Todo está ahí, sin dobleces, la historia de un amor. El amor de Lucy por Gabe.

La historia de una vida, la que podría haber sido y la que finalmente fue.

Espero que algún día encuentres un amor así, un amor que todo lo consuma, un amor potente, que te haga sentir que estás volviéndote un poco loco. Cuando te entregues a un amor así, tu corazón saldrá magullado. Saldrá apaleado. Pero además te sentirás invencible e infinito.

Sentimental

POR SIEMPRE UNIDOS | Taylor Jenkins Reid

Pensé en lo que podía depararme el año nuevo y por mi mente pasaron infinitas posibilidades, a cual más inverosímil. Y sin embargo, entre todas ellas, no se me ocurrió pensar que estaría casada a finales de mayo.

Es el tercer día desde que terminé de leer Por siempre unidos que enciendo el portátil. De estos tres días, dos de ellos lo encendí, me senté delante de la pantalla y volví a apagarlo porque no me salía ni una palabra. Cuando hace unos meses compré los dos libros de Taylor Jenkins Reid tuve la corazonada de que Por siempre unidos me marcaría. Y así ha sido, pero no pensaba que lo haría hasta este extremo. A lo largo de mi vida como lectora ha caído en mis manos más de una novela de amor que trataba el tema de la muerte y el duelo, pero ninguna como la de Jenkins Reid. Es tan increíblemente real y cercana que incluso duele. Elsie y Ben se han quedado un pedazo de mi corazón para siempre y Taylor se ha convertido en una de mis autoras preferidas sólo habiendo leído dos de sus novelas.

Mientras tecleo suena de fondo Ingrid Michaelson y su versión de Can’t help falling in love de Elvis. Una canción que forma parte de la banda sonora de la deliciosa película Like Crazy y que siempre que la escucho me rompe un poquito el corazón. ¿Es posible que una canción te emocione de diferente manera dependiendo de quién la cante? Es un temazo, un clásico atemporal, cuando la cantaba Elvis me parecía preciosa, pero cuando escuché a Ingrid Michaelson con esa sensibilidad el corazón me dio un vuelco. El mismo vuelco que he sentido con Elsie y Ben, con su historia de amor. Can’t help falling in love es una canción que le viene como anillo al dedo a Por siempre unidos.

1 de enero. Un año nuevo por delante para llenar de propósitos. Elsie es una joven bibliotecaria, con una vida sencilla que esa primera noche del año decide hacer algo tan normal como pedir una pizza. En vez de esperar a que se la lleven a casa se calza sus botas de agua y va ella misma a buscarla. Allí, esperando también su cena, está Ben y lo que experimentan es un flechazo en toda regla. Esa misma noche se intercambian los teléfonos y al poco tiempo acaban locamente enamorados el uno del otro.

Ben y Elsie se enamoran de la manera más sencilla, más natural… y más loca. A los seis meses de aquella lluviosa noche de enero se casan. Aunque, ¿por qué esperar más cuando has encontrado a tu compañero/a de vida? Pero a los nueve días del feliz acontecimiento Ben sufre un accidente y fallece en el acto, dejando a Elsie destrozada, perdida y rota. ¿Habéis escuchado el “clack”? Es vuestro corazón, porque es imposible que no se os rompa en mil pedazos.

Jenkins Reid nos cuenta la historia a dos tiempos, por una parte el presente dónde acompañamos a Elsie en su duelo, su día a día, sus dudas, sus miedos, su dolor. Ese primer encuentro con la madre de Ben, su suegra, a la que no conoce y que desconocía por completo que su hijo se hubiese casado. Pero también nos ofrece por otro lado la relación de Elsie y Ben desde aquella noche en la pizzería. Su primera cita, sus primeros besos, sus sueños, su convivencia, su amor. Un amor tan bonito, real y dulce que te duele que termine justo cuando acaba de empezar. Porque es muy fácil enamorarse de Ben, pero también lo es hacerlo de Elsie. Encariñarte con ellos, sonreír como una boba con esos momentos casi mágicos que comparten juntos y llorar con una pena infinita junto a Elsie. Aún estoy poniendo tiritas en mi corazón después de leer la última página del libro. La última frase tiene un golpe de efecto brutal. Once palabras que condensan la esencia de la historia. Que duelen y rompen. Que me dejaron una huella grabada a fuego.

—¿Has oído hablar alguna vez de las supernovas?—dice cuando nos dirigimos a la entrada principal.
—¿Qué?
—De pequeño Ben estaba enamorado del espacio y siempre estaba rodeado de libros del espacio. Yo solía leérselos cuando no podía dormir. Me gustaba especialmente un pequeño capítulo de un libro que tenía sobre las supernovas. Brillan con más intensidad que ningún otro astro en el cielo y se desvanecen en un suspiro, en un estallido fugaz de extraordinaria energía.
—Sí —digo yo.
—Me gusta pensar que lo que sucedió entre tú y Ben fue algo así. Sé que vuestra relación se acabó de forma abrupta, pero en ese breve espacio, vosotros sentisteis más pasión de la que sienten muchos en toda una vida.

Por siempre unidos podría ser una historia más sobre el amor y la muerte, pero no lo es precisamente por la manera maravillosa de escribir de Taylor Jenkins Reid. Tiene una sensibilidad especial para contar historias, no carentes de algún toque de humor en los momentos precisos. Historias reales, cercanas, que te pellizcan el corazón sin remedio. Historias que ojalá siga escribiendo durante mucho, mucho tiempo y que podamos seguir disfrutándolas en español. Porque es una pena que pasen sin pena ni gloria historias que merecen ser leídas. Historias que enriquecen, que te hacen sentir, que te dan vida.