MÓNICA (IN VERSES)

 

Mi nombre es Mónica, aunque posiblemente me conozcas por Mónica Brandon, que es el nombre que adopté hace unos años para moverme por redes. El Brandon, en realidad, lleva conmigo ya una década y sin él siento que me falta algo, algo que ya es parte de mi.

Crecí rodeada de libros. Los de misterio e historia de mi abuelo, los inclasificables de mi madre, los de Terenci Moix de mi tía N, los de Anne Rice de mi tía S (Tom Cruise de vampiro algo tuvo que ver) y los de Agatha Christie de mi bisabuela. Así me recuerdo de niña, yendo de su mano al quiosco a por la siguiente entrega de la colección de Agatha. Un recuerdo precioso que atesoro, al igual que esa colección incompleta de la reina del crimen que hoy descansa en una estantería en Villa Brandon.

Siempre digo que fui una lectora tardía, aunque como veis tenía todo a mi favor para que no fuese así. De adolescente leí a pellizquitos. Leía algo, nunca mío, porque en teoría no me gustaba leer. Cogía libros a mi madre de Mary Higgins Clark o a mi tía N, que además de ser muy fan de Terenci, también tenía libros que se habían convertido en películas, como Tomates verdes fritos o clásicos españoles como La celestina o El sí de las niñas. Pero no fue hasta que pasé de los veinte cuando empecé a leer habitualmente. El desamor a veces obra milagros. Porque así fue como empecé a leer, cuando me rompieron el corazón en tantos pedazos que no sabía como volver a hacerlos encajar. Mi madre me regaló un libro y esa misma noche lo empecé a leer. Fue cuando me di cuenta de que leer me ayudaba a no pensar en cosas que me hacían daño, me mantenía ocupada y me divertía. ¿Por qué no seguir? Ese mismo mes compré cinco libros más, los leí del tirón y ya no pude parar. La lectura fue mi terapia, y de terapia pronto pasó a placer, a lo que es hoy para mí. Una parte de mi día a día, de mi vida. Ya no me imagino sin un libro en las manos.

Toda esta pasión que fue creciendo de manera alarmante para mis estanterías (y mi bolsillo) me animó, años después, a abrirme un blog (Roots of my heart, aunque en sus inicios fue Miss Brandon). En él reseñaba principalmente romántica, que es lo que más había leído en los últimos tiempos, por placer, pero también porque durante una temporada fui moderadora de romántica y erótica en el foro sobre libros y autores Ábrete Libro. Hace un par de meses bajé la persiana y le puse el candado a ese blog, necesitaba aires nuevos, necesitaba sentirme llena (y libre) y lo único que supe hacer para remediarlo fue tomar otro camino, otro rumbo distinto.

Y aquí estoy, llenando este Locked in verses poco a poco, de libros, de música, de vida.  De versos. Intentando hacerlo mejor que antaño, pero sin perder la esencia con la que empecé y creo que lo estoy consiguiendo. Soy feliz, eso debe ser buena señal, ¿no?

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