Sentimental

LA LUZ QUE PERDIMOS | Jill Santopolo

Es lo que tiene el amor. Que nos hace sentir infinitos e invencibles, como si el mundo entero estuviera a nuestra disposición, abierto ante nosotros, como si pudiéramos conseguir lo que nos propusiéramos y cada día estuviera lleno de maravillas.

Creo firmemente que los libros que te hacen sentir cualquier tipo de emoción son lo que al final se quedan contigo y, en ocasiones, acaban formando parte de esa pequeña lista de libros de tu vida. Desde hace unos años ese es mi baremo para valorar un libro: sentir. Si una historia me hace sentir ya me tiene casi ganada.

Con La luz que perdimos tuve un flechazo, fue leer la sinopsis y saber que me iba a gustar. Es algo que hace tiempo que me pasa muy poco con la novela romántica, de un tiempo a esta parte siento más desencanto que otra cosa con este tipo de historias. Pero me gusta guiarme por mis flechazos —en prácticamente todos los aspectos de mi vida—, seguir al corazón pienso que es bueno, porque aunque te equivoques al final te llenará la paz. Y esta vez tampoco me equivoqué con mi flechazo lector, porque la historia de Lucy y Gabe es de las que te dejan un vacío dentro. Una historia tan real que duele, tan sentida que traspasa el papel, tan triste y tan cercana que es demasiado fácil tocarla con la yema de los dedos. Este tipo de historias son las que me llegan, las que siento tangibles. La purpurina y los unicornios me temo que no están hechos para mí.

Gabe y Lucy se conocen en la Universidad de Columbia en un seminario sobre Shakespeare el 11 de septiembre del 2001, el día de los atentados de Nueva York. Ese mismo día surge la chispa entre ellos y tiempo después inician una relación. Una relación que Lucy pronto asume que tiene fecha de caducidad porque el sueño profesional de Gabe es irse al extranjero como fotógrafo. Una oportunidad para ir a Irak separará el camino de Gabe del de Lucy. Sus vidas tomarán rumbos diferentes, pero seguirán unidos por un amor imperecedero, loco, desgarrador y único. A pesar del paso de los años y de los kilómetros, nunca dejarán de pensar el uno en el otro, ni de quererse, ni de echarse de menos. Ni de cuestionarse si tomaron las decisiones adecuadas en el pasado.

laluzqueperdimos

Una historia de despedidas y reencuentros, de añoranza y de sueños. Una historia que sin poder evitarlo hace pensar en lo importantes que son las pequeñas decisiones que tomamos y que poco a poco, sin darnos cuenta, modifican nuestra vida. ¿Qué hubiera pasado sí…? Es la pregunta que planea sobre la historia de Gabe y Lucy.  Lucy sentía que Gabe no sería del todo feliz mientras siguiera en Nueva York, que debería marcharse para sentirse realizado y pleno aunque a ella se le partiera el corazón. ¿Pero realmente Gabe será feliz sin Lucy?

La luz que perdimos no siento que sea una historia perfecta, pero a mí ha logrado tocarme el corazón y tenerla dando vueltas en mi cabeza constantemente. Leí las últimas páginas con un nudo en la garganta y con la necesidad de sentarme delante del teclado, como hacía meses que no me pasaba. Supongo que es demasiado fácil ponerse en la piel de Lucy, porque ella es la narradora durante toda la historia. Cada momento, cada sentimiento, cada lágrima, cada carcajada. Cada acierto, cada error. Todo está ahí, sin dobleces, la historia de un amor. El amor de Lucy por Gabe.

La historia de una vida, la que podría haber sido y la que finalmente fue.

Espero que algún día encuentres un amor así, un amor que todo lo consuma, un amor potente, que te haga sentir que estás volviéndote un poco loco. Cuando te entregues a un amor así, tu corazón saldrá magullado. Saldrá apaleado. Pero además te sentirás invencible e infinito.

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